Recordando al Padre Adán, una estampa de mi pueblo

23 Abr 2019
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Recordando al Padre Adán, una estampa de mi pueblo

Son muchos los sacerdotes que han dejado profunda huella en la historia de Granada, liderando grandes proyectos, como construcción del colegio, hospital, entre otras gestas, siendo parte vital del desarrollo del pueblo, en nuestros 212 años de vida municipal,  particularmente muchos de ellos nacidos en El Santuario, como Clementico o Polito.  

En esta oportunidad vamos a hablar del Padre Adán, también Santuariano, de gran recordación por su forma de ser, su vestimenta, sus aficiones, como la radio, o la bicicleta,  inclusive el fútbol, como lo comenta el padre Ramón quien compartió con ´Adancito´ en Granada: “le gustaba el fútbol, jugaba partidos en el Carmelo, no era el más técnico y virtuoso con el balón, pero con lo que sabía le servía para hacer goles, despertando la algarabía de los asistentes.”

El Padre Adán prestó sus servicios pastorales en Granada desde el año 1970 hasta el 1999, año en el cual falleció, de manera profética, puesto que era común escucharlo afirmar que no quería llegar con vida al año 2000 porque iban a pasar cosas muy tristes y no quería presenciarlas.

Nació en una humilde vivienda ubicada en la vereda El Morro del municipio de El Santuario. Sus  padres se llamaban Francisco Antonio Ramírez y Rosalina Ramírez. Fue el tercero de cinco hermanos.  Estudió los primeros tres años en la escuela de su propia vereda y los dos últimos en el municipio. Cursó hasta cuarto de bachillerato en el colegio  San Luis Gonzaga y el resto en el Colegio San José de Marinilla.  Luego pasó a estudiar en el seminario Cristo Sacerdote de La Ceja. Fue ordenado ministro de Dios  comenzando  labor en Argelia, Pantanillo y San Francisco.  Luego se vino para Granada donde encontró su segundo hogar y se estableció de manera definitiva. Desde muy niño expresaba a su madre el deseo de ser sacerdote, le encantaba fabricar sus propios juguetes, a los doce años construyó una motocicleta de madera, en ella montaba a todos sus hermanos.

Frases o dichos del Padre Adán

Al caminar por el pueblo y conversar con los paisanos, se vienen a la mente muchas expresiones que se volvieron célebres, porque algún parroquiano se las escuchó al padre, y así se fue trasmitiendo de generación en generación y aún siguen vigentes.

Ahora la conversación actual es la pavimentación de la vía Granada San Carlos, pero en la década de los ochentas en Granada el tema recurrente era la pavimentación de la vía que nos comunica con la autopista, era un tema frecuente en cafeterías y corrillos, cuando le preguntaban al padre él afirmaba: “bendito mijito, primero la entechan que pavimentarla”. Es de anotar que finalmente se pavimentó en su totalidad en la alcaldía de Jorge Alberto.     

Muchas personas retrasmitieron esta expresión: “Yo no quiero llegar al año 2000, porque van a pasar muchas cosas”, se enfermó el 30 de Diciembre de 1999 y falleció el 31.  

También nos contaron que Adancito mencionaba: “Que rico vivir en Granada un 31 en silencio” generalmente es una fecha de mucha música y fiesta hasta altas horas de la noche, y el 31 de 1999, debido al fallecimiento del sacerdote, se vivió en Granada un completo silencio, cumpliéndose el deseo del padre.  Conversando con Mario Gómez quien para la época era director de la casa de la cultura, nos contó que ese día se tenía planeado un concierto para la comunidad en la plaza, pero fue cancelado debido al fallecimiento del sacerdote y reafirma: “el 31 de diciembre de 1999 se vivió en completo silencio.”

El padre pasaba recogiendo la limosna en el templo, se le acercó un campesino, el humilde labriego le depositó mil pesitos en la canasta y le pidió que rezara mucho para que esa semana lloviera, puesto que los campesinos necesitaba el agua después de varios días de sequía, a lo que el padre le respondió jocosamente: “bendito mijito con eso no alcanza ni a tronar” y al final la risa no la pudieron controlar el campesino y  el sacerdote, los asistentes al templo los miraban sin saber la causa de las sonrisas.

Cuando encontraba una persona bebiendo o haciendo algo que el sacerdote no consideraba correcto expresaba: “Mijito: usted si sigue así no se va a salvar” una invitación a dejar el pecado y seguir los caminos de Dios.   

Se pudieran seguir nombrando expresiones que fueron escuchadas al padre, las cuales son mencionadas con el ánimo de recordar la figura  de un sacerdote que marcó a muchas generaciones de granadinos, quienes le profesan inmensa fe y gratitud, inclusive se pude apreciar en muchos hogares la imagen de Adancito al lado del corazón de Jesús. 

 La emisora del Padre Adán

EL presbítero, José Adán Ramírez, fue un “gomoso” de la radio,  poseía unos antiguos equipos, con los que transmitía la eucaristía, algunos programas pastorales y avisos comunitarios.  Es de anotar que la emisora no contaba con mucho alcance, según personas de la  comunidad la emisora se sintonizaba en el casco urbano y algunas veredas.

El presbítero, Adán Ramírez, se convirtió en un radio aficionado, los equipos, los tenía en su habitación, y él mismo los operaba, conectando a la comunidad granadina con la eucaristía y con los diversos mensajes que se emitían.

Al Padre le tocó vivir la transición de la emisora rústica y artesanal que él poseía, a contar en la localidad con una emisora que tenía  mejores equipos y con mayor alcance.

Es de anotar que el padre Adán nunca se entusiasmó con la nueva emisora, inclusive el primer director, Orlando García, manifestó que el sacerdote nunca ingresó a la nueva emisora y que mencionaba comúnmente: “Una emisora colocando música todo el día que va a evangelizar”

Cuando entró a operar Granada Stéreo con toda la programación, el padre Adán seguía con su emisora, nunca dejó de utilizarla, sólo su muerte lo alejó de ella.

Orlando García, manifiesta que una anécdota particular  fue ver el número 104 en la tumba del padre Adán, al igual que el dial de la emisora Granada Stéreo.  

Bertha Aristizábal, quien trabaja en la casa cural  tuvo la oportunidad de compartir muchos momentos con el padre y conocer detalles muy personales, nos contó que era común que humildes labriegos lo buscarán a que les repara el radio, a quienes no les cobraba por esta tarea, manifiesta que era muy bueno para comer, y que el último año de vida tuvo un antojos muy particulares, como comer helado o incluso en cierto ocasión se comió una piña entera, recalca que se mantenía muy aliviado.  

Muchos granadinos tienen vivo el recuerdo del padre, con sus relucientes gafas, piel trigueña, su sotana café, su bicicleta, moto, su singular sonrisa, su voz, un poco ronca, pero firme.  Un sacerdote que se enamoró de Granada y su gente, que nunca la quiso abandonar, para lo cual le tocó ingeniárselas y evitar que el Obispo lo trasladara, son muchas las anécdotas de las visitas del pastor diocesano en las que Adancito se escondía, salía en su bicicleta o moto sin rumbo claro, pero lo cierto es que no se dejaba ver, ni mucho menos trasladarse para otro municipio.

Podemos decir que el padre Adán es una estampa de mi pueblo, un sacerdote humilde y carismático que logró ganarse el corazón de la comunidad.

 

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