Anllely Maritza Martínez García

02 Ago 2019
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Anllely Maritza Martínez García

Por: Faiber Salazar

“Yo vivía en Las Palmas, me encantaba mucho estar por allá”. Con esta frase que de inmediato da a entender la felicidad que le generaba vivir en el campo, en la que es una de las veredas más lejanas con que cuenta el municipio de Granada, iniciamos nuestra conversación Anllely Maritza Martínez García, de 11 años y yo para conocerla un poco más.

Tiempo antes de realizar esta entrevista con Anllely, le propuse hacer un texto sobre su vida para publicarlo en esta sección –La Voz del Niño, de la revista La Viga- y aceptó luego de entender de qué se trataba. Durante varios días ella visitaba las instalaciones de la emisora para preguntarme cuándo era que la iba a entrevistar hasta que finalmente se dio la oportunidad.

Inicialmente, hablamos de cómo era su vida en la vereda “De la finca lo que más me gusta son los animales y las plantas y jugar con mis hermanas. Yo estudiaba en la escuela de Las Palmas y cuando llegaba de la escuela, hacía mis tareas y jugaba con los juguetes. Yo siempre entraba a las 8:00am. Me levantaba por ahí a las 6 para tender mi cama, empacar los cuadernos y bañarme para irme pa’ la escuela. A veces me llevaba mi papá en moto y sino, a veces me iba por el camino; me demoraba por ahí 40 minutos”.

“Los amiguitos de la escuela quedaban muy lejos y no podíamos compartir. Un año sí porque vino una niña a estudiar y a veces iba allá un ratico, pero así no nos podíamos ver porque era muy lejos la casa pa’ ir, pero uno jugaba en la escuela”.

La mayor parte de la vida de Anllely transcurrió en el campo, rodeada de agradables paisajes, sintiendo el aire fresco y escuchando el canto de las aves y el sonido de los ríos. Hoy su día a día se desarrolla en un ambiente diferente, pero en el que no le ha sido difícil adaptarse.

“Me vine aquí a estudiar a cuarto y antes de venirme para acá, estuve en San Francisco también. Ya llevo dos años por aquí en Granada y me gusta mucho. Cuando nos vinimos para acá, para Granada, yo dije: ah bueno, me va a tocar irme y abandonar a mi finca; volveré en las vacaciones… Yo la extraño mucho y extraño mucho al gatico –tiene en Las Palmas un gatico que se llama Pepe y jugaba a veces con él- pero al menos a veces bajamos un fin de semana, vamos y le echamos comidita, le echamos cuidito. Al menos mi papá baja cada ocho días los domingos. Era muy bueno allá y ya me resigné por acá a vivir”.

“Por aquí es más diferente porque por allá -Las Palmas- entraba  a las 8:00am a estudiar y acá a las 7:00am y allá salía a las 3:00pm y por acá salgo a las 12 y media. Lo que más me gusta a mí de Granada, es la paz, la armonía. En la finca también es bueno, pero donde nosotros hace mucho calor, pero yo no me quemo porque me resigné a ese calor, es muy bueno pa’ tirar baño. Uno no se cobijaba o por ahí una cobija; yo no me cobijaba y a media noche, mi papá o mi mamá me cobijaban”.

“Yo vivo con mi mamá y mi papá y mis dos hermanas. Yo fui la primera que nací. Mi mamá está ahí en la casa cuidándonos a nosotros y mi papá  ahora está en Construgranada pero ahora como lo dejaron sin trabajo se va a meter a trabajar en la luz – electricidad- porque le gusta mucho la luz”.

 “Mi sueño es trabajar en la cooperativa Creafam, porque me gusta mucho atender gente”. Anllely es nieta de doña Aura Elena, líder de la vereda El Jardín y quien participa activamente de distintas actividades programadas por las cooperativas granadinas. “Ella se mantiene mucho en las cooperativas y por eso me gusta mucho, y porque veo a esas muchachas como trabajan y le digo a mi mamá que quiero trabajar en la cooperativa Creafam. Para mí el cooperativismo es compartir con la gente cuando vamos a hacer una actividad, así como en la emisora que uno a veces escucha los sábados que transmiten de Creafam que a veces dicen las cosas que hace la cooperativa y saludan a la gente en los cumpleaños y así”…

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