Lunes, 30 2020 Noviembre

Historias locas

Nov 30, 2020

Por: Jeison A. Giraldo

@Pacho_Carlos

Hasta el tiempo de pandemia, a mediados del mes de Julio del año del coronavirus, cuando Sebastián Narváez accede a regalarme la entrevista, solo cuenta con 6 años, pero no porque sea un niño, sino porque es el tiempo en el que lleva “siendo pleno” fue toda una vida buscando esta identidad “cuando yo me corté el cabello y decidí volver a mi origen, mi vida cambió radicalmente porque me acoplé a la sociedad, dejé de sentirme rechazado” dice Sebastián, ahí es donde comienza a ver resultados en su vida; comienza a estudiar y a perfeccionarse en su profesión como estilista y a todos los lugares donde ha ido, se ha sentido cómodo, contrario a lo que vivió años atrás.

Por: Faiber Salazar

La tristeza de tener que desplazarse del campo hacia la ciudad para salvaguardar su vida y la de su familia, el dolor por la muerte de dos de sus hijos en la masacre perpetrada por los paramilitares en la vereda El Vergel, aquellas molestias físicas que quizás le genera su avanzada edad y otros capítulos amargos de su vida, don Javier Duque los suaviza con buen humor y un dulce, de esos mismos que vende diariamente en su chaza, ubicada en la variante principal, frente a la heladería La Junín.

Quiero, antes que nada, reconocer el cariño, la admiración y el respeto que le tengo. Porque Víctor Julio se burla de sí mismo, y ni hablando de sus anécdotas tristes, reniega de los que se portaron mal con él. Mientras se ríe, me muestra sus encías porque ya ni dientes tiene. Para que él se sienta cómodo, le busco en Youtube “Camino Amoroso” del Charrito Negro que tanto le gusta y grita: “Deje que suene esa hijueputa” y pregunta por Joaquín, un sacerdote que es muy amigo y estuvo hace poco prestando los servicios en Granada, tenía un espacio de música popular todos los jueves en la emisora local y lo saludaba con esa canción. 

Por: Faiber Salazar.

Rodeado de herramientas y el olor a pinos y eucaliptos que se convierte en la motivación para transformar cualquier pedazo de madera en una obra de arte, transcurre el día a día de Gilberto Giraldo Tobón.

A mi papá

Nov 30, 2020

Son 5 meses sin tu presencia física, pero es el tiempo que más he sentido tu esencia. Estás más presente. Tu legado, tus consejos me acompañan. Recuerdo a cada instante los bellos momentos al lado tuyo. Gracias por todo papá. Sé que estás feliz y dichoso, Dios te tiene en un lugar muy especial.

MAZAMORRO:  Mientras realizaba mi turno en la emisora, me llega un mensaje de WhatsApp de Pichingo. Lo dejé para verlo después, creí que era uno de los chistes que llegan para alegrar los días de cuarentena, pero cuando lo leí, decía:

Por: Faiber Salazar.

Ni siendo testigos de las muchas veces que el pueblo granadino se ha unido para sacar adelante diversas situaciones, deja de sorprender el amor que sienten nuestra gente e instituciones por su pueblo.

A lomo de mula

Nov 30, 2020

Así, a lomo de mula, como un campesino se fue, años atrás, de Vahos (hoy Granada, Antioquia) a colonizar tierras manizalitas, también regresó en el año 1900 y “pagó la libra de carne que debía”. Historias como estas y muchas más las encontré en un libro que leí de principio a fin.

Por: Santiago Mazo.

Era un miércoles 6 de diciembre del año 2000, la primera navidad del nuevo milenio, la emoción se notaba en todas las personas, era un día tranquilo, los ancianos sentados en las bancas de los parques intercambiando ávidamente relojes, las señoras en las aceras de sus casas aguardando la hora del almuerzo para recibir a sus esposos, los niños corrían emocionados y llenos de euforia por las empolvadas calles de Granada aguardando el día de las velitas 2 días más tarde, y el inicio de las novenas de aguinaldos.

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Jodario

Publicado en Diario ADN,octubre 18 2019
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Un pueblo del oriente antioqueño, Granada, fue el epicentro, en su casco urbano y en sus veredas, de un cruento período de las guerras que el país ha vivido en los últimos años. Allá se dieron cita las Farc y los Elenos. Los Paras y el Ejército y la Policía. Primero unos, después los otros y en muchos momentos todos en conjunto. Allá usaron los retenes nefastos para hacer bajar de los buses escalera a los que creían traidores o ayudantes de los grupos contrarios.

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