Domingo, 26 2022 Junio

En la tranquilidad del campo y rodeada de su jardín pasa los días Socorro López, una mujer enamorada de su familia, del ambiente rural y siempre entregada a Dios.

Skate es el término utilizado para nombrar el deporte del monopatinaje, pero también la patineta o tabla sobre la que se realizan diversos trucos en esta disciplina, gran parte de ellos elevando la tabla del suelo y haciendo piruetas con ella en el aire. La patineta está conformada por una tabla de madera plana y doblada por los extremos que, a su vez, tiene dos ejes y cuatro ruedas.

Su rostro refleja la humildad y sencillez que caracteriza a Carmencita Piedrahíta, el brillo en sus ojos irradia la pasión con la que realiza su oficio de pintar y elaborar manualidades, esa labor que ha realizado desde los 8 años y de la que varias generaciones han podido conocer y aprender, “me gusta dar clase desde niña porque me gusta compartir lo poco que sé con los demás”.

Antes de despertar en la sala de cuidados intensivos, ella soñó que veía al papa Juan Pablo II, “estaba en un cuarto de color blanco… todo era blanco, yo estaba vestida de color blanco y saltando en un colchón y yo le gritaba Juan Pablo, Juan Pablo”, pero él no le oía. 

Con una mirada al cielo, Yohana Soto recuerda cuando su madre le decía que aprendiera a arreglar uñas, que con este oficio podía salir adelante, y que así se las podía maquillar a ella, ya que no contaba con recursos económicos para ir frecuentemente a un salón de belleza. “Inicie con tres esmaltes, les arreglaba las uñas a las compañeras del colegio. Yo empecé fue por mi mamá, porque a mí no me gustaba”.  

Aunque sus primeros años de vida los pasó realizando las labores del campo en la vereda Los Planes y otras cercanas, esto cambió al llegar al pueblo, en donde se empezó a relacionar con varios transportadores que más adelante le dieron trabajo de ayudante hasta que empezó a conducir.

En los potreros de la vereda Los Planes todavía se escuchan los gritos que le pegaba la mamá a don Gustavo Montes. Era una relación tan buena que se comunicaban de montaña a montaña, por suerte para los dos, ella tenía buenos pulmones y él un buen oído.

“Así me hizo Dios, contento y enamorado”, se le escucha cantar a todo pulmón para sus oyentes. Y es que Yeison Giraldo, amante de la música de Diomedes, es así como ‘El cacique de la junta’ un hombre enamoradizo, la pregunta es si cuenta con la misma suerte en el amor del roba corazones de la música vallenata.