Viernes, 27 2022 May

Juan Daniel Giraldo Parra, Chichi, un joven carismático y alegre. Juan Daniel Giraldo Parra, Chichi, un joven carismático y alegre.

Chichi: el monaguillo, sacristán, corista, presentador, animador, trovador, contralor y estudiante de ciencias políticas

Escrito por  Jeison A. Giraldo - Mazamorro. Ene 17, 2022

Juan Daniel Giraldo llega a la parroquia Santa Bárbara de Granada aun siendo un niño, y fue precisamente por invitación de unos amigos que estudiaban con él, un deseo casi que común de los niños del pueblo: servir en el altar, ser acólitos o monaguillos como les dicen.

Por: Jeison A. Giraldo - Mazamorro.

Con mucho cariño recuerda a “Flash” (Andrés Felipe Noreña), quien fue el que le enseñó a acolitar, en una cita que tenía casi todos los días a las 7 de la mañana en el templo filial, pues en ese tiempo estaban remodelando la escuela de arriba y él debía ir a estudiar en la tarde, por ende, la mañana la dedicaba a ir a la eucaristía y ayudar en lo que se necesitara.

Aunque sus hermanos mayores sí vivieron en la vereda Reyes, a él no le tocó, bueno, no del todo. Sus papás decidieron venir a vivir al casco urbano, por lo que sus estudios los hizo en la zona urbana de Granada. El sacerdote encargado de los acólitos en ese tiempo era el padre Hernán David, pero el que le posesionó el sobrenombre de “Chichi” fue el padre “Chispas”; suena gracioso, pero así es con el sobrenombre con que recuerdan al cura en Granada y casi que a todas partes donde va, es como lo llaman, aunque su nombre de pila es Edison Andrés Giraldo Rendón.

Ya a Juan Daniel algunos compañeros le decían “Chichi”, pero era muy accidentalmente. El padre “Chispas” era un experto en poner sobrenombres y cuando escuchó que a Juan Daniel le decían “Chichi” siempre era ¿Y qué dice Chichí? ¿Cómo está Chichi? Chichi, Chichi, Chichi. Desde ese tiempo hasta el día de hoy siempre ha sido su remoquete, incluso en la universidad algunos de sus compañeros y profesores le dicen así.

Acólito, sacristán, corista, presentador, animador, trovador, estudiantes de ciencias políticas, fue contralor en el colegio de Granada mientras cursaba los grados décimos y once: ese es Juan Daniel Giraldo Parra el famoso “Chichi”.

¿Cómo llega Chichi a la trova?

Hay entrevistas, archivos que están en el canal local de cuando Chichi era un niño. Por ejemplo, de cuando llegué cualquier día a la escuela y le pedí a la profesora que me prestara uno de los niños para que contara cómo le había parecido el día del niño, y la profe me lo presentó, eso quiere decir que ya se le veía talento para los micrófonos, las cámaras y los escenarios.

En los homenajes a la bandera en la escuela, los profesores le pedían que fuera él, junto con otro compañero, el que con unas trovas escritas y aprendidas saliera al frente de todo el estudiantado a cantarlas, lo que le sirvió también para ganarse buenas notas. Así fue como creció ese gusto por los versos y las rimas. Además, le ayudó mucho a aventurarse con el tema de las presentaciones. ¡Pero no solo eso! También hizo parte de algunas obras de teatro y también fue integrante del programa ‘Música para la Reconciliación BATUTA’ del Gobierno Nacional, donde aprendió a tocar varios instrumentos, entre ellos la dulzaina, la flauta y las placas.

Su proyecto de vida durante la adolescencia fue divido entre querer ser cura, trovador o músico. Aunque estuvo en varios proyectos que se desarrollaban en el municipio, nunca abandonó la iglesia, su parroquia. Por ejemplo, cuando el proyecto psicosocial comenzó a realizar los mercados campesinos, para amenizar, lo invitaban a él y otros trovadores empíricos a realizar un festival. La idea siempre fue que los de la zona urbana se dieran la vueltecita por el lugar para compraran los productos cosechados y comercializados por los campesinos, una actividad que actualmente se desarrolla y que sigue creciendo.

Pero cuando le preguntaban cuál era su futuro, Chichi siempre hacía cuentas que, en el 2020, entraría al seminario y que, si le iba bien, en el 2029 sería un cura… Posiblemente. Si hubiera sido así, hoy estaría en lo que se llama segundo de filosofía.

Ramiro, “Muñeco Garve”, un reconocido trovador del municipio de El Peñol, cada que viene a acompañar los programas especiales de la emisora Granada Stéreo, siempre le hace la broma que Chichi tiene cara de seminarista, que no es nada raro, pues le pasa que algunas viejitas en la calle le preguntan que si él es padre.

La guitarra.

En las Fiestas del Retorno, tres meses antes de la cuarentena por el COVID 19, Chichi se compró una guitarra. Todo ese fin de semana estuvo ensayando y mirando tutoriales para aprender a tocarla. Dice que ese fin de semana de las fiestas no salió, el hombre estaba engomado con su nuevo instrumento musical y lo ensayó los tres días.

Y cuando el Gobierno Nacional decreta cuarentena total, fue su entretenimiento y comenzó a “zurrunguiar” hasta que aprendió el ritmo. Chichi y yo nos volvimos muy amigos, entonces me doy cuenta de que el hombre puede acompañar el programa Aló Pato haciendo trova; le hago la propuesta de que nos acompañe junto con Alejandro Molina y Gladys Castaño en la nueva temporada del programa en la emisora Granada Stéreo.

Había que ser paciente y esperar el talento de Chichi porque no es fácil tocar un instrumento musical y sobre todo acompañarla con un canto improvisado como lo es la trova, porque no es lo mismo aprenderse una canción y cantarla acompañada por el instrumento, que hacer una trova que viene acompañada de algo que usted debe construir mientras toca la guitarra. Es decir que, al hombre, le gustó y se esforzó por eso. Acá lo debo felicitar, por todo eso… ¡Qué orgullo!

Pichingo, el maestro.

Cuando Pichingo escuchó a Chichi en la emisora Granada Stéreo haciendo acompañamiento a algunos programas con la trova, me escribe y me dice: “Mazamorro, ese pela’o tiene talento. Páseme el número que lo vamos a pulir”. Pero ellos dos ya habían tenido varios acercamientos. Años atrás, Pichingo ya le había puesto algunas tareas. Se alejaron por un tiempo y ya Pichingo creía que Chichi había abortado la idea de ser trovador.

Fue después de que Pichingo lo escuchó en la emisora Granada Stéreo, cuando comienza a regalarle libros y a darle consejos. 

Corozo y Pichingo.

Son ellos dos, los papás de la trova en Granada. Marco Aurelio “Corozo”, el pionero, y el que abre las puertas para que Diego Alexander “Pichingo” siga ese camino. Hoy los dos están en emisoras importantes del país.

La Luciérnaga de Caracol es el programa del que hace parte “Corozo”, allá esta junto a “Don Jediondo”, “Polilla” y otros humoristas reconocidos del país; Pichingo, por su parte, está junto al gran “Don Ebrio” en la más escuchada de Medellín: Olímpica Stéreo.

Corozo es un hombre espiritual, su cita en la iglesia es diaria, y Pichingo es un ser humilde que no tiene problema en dar a conocer lo que sabe, además acompaña en el crecimiento personal del trovador y es el que lo escucha.

Su primer festival.

El 9 de enero de 2022 va a quedar en el recuerdo de Chichi. Ese día fue su primer festival, “el primerito”, como me dijo Pichingo. Pero no solo por debutar en una competición de trova, también porque ese día recibió su nombre como trovador “Jirafa”, que fue sugerido por el jurado. Ese día fue príncipe frente a los dos ‘monstruos’ de la trova.

La trova es algo tan increíble que se necesita un sobrenombre, pero hay algo muy importante, ese nombre debe ser muy sonoro y acá se me viene a la mente la vez que le dijeron a Pichingo que se lo tenía que cambiar y él se negó a cambiarlo, pero le pidieron que se tenía que ganar el festival porque estaba en peligro su remoquete. Pichingo se lo ganó y ya todos conocemos el resto.

Finalmente.

Ya Chichi se prepara para iniciar su 5to semestre de ciencias políticas, en la universidad que, para hacer gala al talante granadino, fue fundada por Monseñor Tiberio de J. Salazar y Herrera, un personaje más de estas tierras. La UPB es la institución que forma a Chichi en su profesión, en la trova ya tiene otros maestros y en la emisora de los granadinos ha encontrado un espacio para el reconocimiento y el manejo de estos medios.

Queda en el tintero las preguntas acerca de la vida de Chichi, si su inclinación vocacional será entregada del todo a Dios o si, más bien, seguiremos viéndolo desde otros espacios trabajando por el bien de la comunidad y su municipio.

Este es Chichi: el acólito, sacristán, corista, presentador, animador, trovador, estudiantes de ciencias políticas. ¿Qué sigue?

 

 

 

 

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