Lunes, 29 2021 Noviembre

Hola, ¿cómo le está yendo en medio de esta pandemia? ¿Todavía en la casa? No, ya abrieron. Estamos trabajando. ¿Y cómo hacen? Aquí hay unos protocolos.

Uno de los sueños de Javier Alejandro Pineda Salazar (Javiercito), un niño ciclista cuya carrera solo le duró poco más de 36 meses −pues la enfermedad lo hizo retirar a los diez años de vida−, era conocer a su ídolo Nairo Quintana. Este campeón le cumplió ese sueño. Con lo otro que deseaba este niño exciclista, no ocurrió lo mismo, pues el 25 de agosto pasado quedó sepultado, al igual que su cuerpo, en la bóveda 203 del cementerio de Granada, Antioquia, su pueblo natal.

“Así me hizo Dios, contento y enamorado”, se le escucha cantar a todo pulmón para sus oyentes. Y es que Yeison Giraldo, amante de la música de Diomedes, es así como ‘El cacique de la junta’ un hombre enamoradizo, la pregunta es si cuenta con la misma suerte en el amor del roba corazones de la música vallenata.

La memoria son instantes, momentos, fracciones de nuestra vida que guardamos, algunos que queremos conservar, que nos resistimos a olvidar porque son importantes, porque nos transportan a un lugar, a vivir un momento especial. Sin embargo hay otros recuerdos que queremos evitar, que quisiéramos olvidar, momentos que desearíamos borrar de nuestra historia, de nuestra mente, de cada rincón, porque nos duelen, porque nos generan tristeza, nostalgia, desconsuelo…

 Por: Hugo de Jesús Tamayo Gómez

Desde el momento en que llegó a oídos de Nairo Quintana la historia de Javiercito (http://www.desdegranada.com/actualidad/item/350-de-pronto-manana-sea-tarde) y, por medio de esta, se enterara del sueño del niño, el campeón del Giro de Italia de 2014, no dudó en ponerse en contacto, por medio de Luisa Ríos, su manager, para tratar de cumplir con la labor humanitaria que parecía un imposible para esa familia. Ya, logrado este sueño, quedan otros peldaños por conquistar para ayudarle a este paciente a llevar una mejor calidad de vida, de modo que lo poco que queda de ella sea menos traumática para él y los suyos. Lo que se requiere en este caso es una silla de ruedas que se adapte a las características y condiciones en que se encuentra el niño.

A un costado del quiosco de Postobón, enfrente del restaurante La Oriental o cerca al taller de Los Caravanas está ubicado el puesto de frutas de doña Silvia Helena López González.

[...] Cada vez que las campanas de mi pueblo

suenan un muerto tristemente.

Mi pueblo llora ...

y siente miedo [...]  (Costa, 2020).

Por: JUAN DANIEL GIRALDO PARRA

Por: Jeison A. Giraldo

Aún tengo en mis brazos la medida para abrirlos, dar un abrazo y un beso en su cabeza.

Por: Hugo de Jesús Tamayo Gómez.

“Llévenselo para la casa, denle el gusto que más puedan. Breguen a no decirle no a lo que él pida. Que lo único que nos advertía, era que mantuviéramos el tramadol y la morfina. No lo dejen aguantar dolor por falta de esta droga; pero que con el niño no hay nada qué hacer”. Estas fueron las palabras contadas por Oliva, su madre, de uno de los galenos que atendió a Javiercito; niño que aprendió a montar en bicicleta en una que le prestaba un vecino y que, un mes después de haber cumplido sus siete años, ganó el primer trofeo. El último lo obtuvo cuando todavía era un niño de diez añitos; pues su corta carrera deportiva terminó con una competencia en mayo de 2019 porque los quebrantos de salud lo obligaron a retirarse.

Por: Faiber Salazar.

Twitter: @Soy_Fai

Luego de alcanzar su jubilación como maestro, Arcesio Gómez decidió volver a vivir al campo junto con su esposa, más exactamente a la vereda Las Vegas, donde arraigado al campo y de la mano de sus padres, inició su recorrido por la vida, en la que ha hecho casi de todo.

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